domingo, 21 de julio de 2013

El Ruso



No se por qué, me encanta ponerle motes a las personas. Será porque soy de pueblo. A este viandante le puse el mote de "El Ruso". Lo hago para hablar de él con la familia, al no saber su nombre. Era alto, espigado y barbilampiño. De tez muy morena a base de sol y no de las playas del Caribe precisamente. El ruso siempre deambulaba por las calles con su carro de la compra y su saco de dormir, su paraguas. ¿He dicho paraguas?. !Pero si estamos en pleno mes de julio!. Ese… era su techo. No paraba quieto ni un minuto. En cuanto veía que alguien se fijaba en él porque se hubiera parado a descansar, se levantaba de un salto y continuaba su camino hacia ninguna parte. Andrajoso, si. Harapiento, si. Pero siempre con su cigarrillo en la boca. El ruso se había adueñado de un banco de cemento de la plaza y esa fue su cama desde que lo conocí. Cartones a modo de colchón, paraguas… y a dormir. Qué suerte poder dormir bajo las estrellas, diréis los lectores románticos que pensáis como yo. Y una mierda. Me picaba la curiosidad. Me debía acercar a él y hablarle. En el momento de bajar la basura y cuando él ya tenía casi su nido hecho le hablé sin conseguir ni una palabra como respuesta… Su mirada perdida, como ni viéndote. El ruso debía tener una historia a sus espaldas, como todos nosotros.

No era un empresario del vodka que hubiera acabado arruinado por culpa de la crisis… tampoco era un parado de larga duración. ¿Cómo puede alguien llegar a esa situación?.

¿Os acordáis del tio de la manta?. Otro caso de indigente almeriense. Si, ese que iba siempre con el pelo largo y descuidado en plan rasta y una manta asquerosamente sucia buscando colillas de cigarrillos por los suelos?. Muchos al igual que yo sabéis su historia… ahí donde lo veíais era un cirujano qe perdió a su hijo en lamesa de operaciones, se le quedó en las manos… se volvió loco de remate. Normal.

Pero volvamos al ruso. ¿Qué nos cuentas ahora de este tío?. El ruso vive feliz… no necesita nada más que sus cigarros y el asfalto. Si ruso, mejor no hables con la gente, mejor no te mezcles con nadie… no conozcas a nadie. Wer liebt der leidet und wer nicht leiden will, der soll die Leute meiden. Su madre, se dice, lo alimenta y le compra los cigarrillos… después de todo, no está completamente solo en el mundo.
O debo decir estaba. La ambulancia llegó de madrugada. Alguien le había pegado fuego a su pila de cartones, a su "vivienda", a él.

Hay muchos como el ruso en esta nuestra ciudad… fijaros bien, id con los ojos bien abiertos. Ese joven que va hablando solo, aquellos que rebuscan en los contenedores algo que llevarse a la boca. 
Y dime, ¿qué enseña esta porquería de relato?. ¿Qué me comeeeentas socio?. Estoy escribiendo esto en una hoja que me encontré en un contenedor y alguien lo debe haber recuperado porque, si lo estás leyendo, está publicado en internet y yo…no tengo ordenador ni portátil en este soportal que me cobija.